Lanzamiento de la iniciativa europea relativa al lanzamiento de una red europea de comunicaciones por satélite. El 15 de febrero de 2022, la Unión Europea presentó una propuesta de reglamento sobre conectividad espacial segura. Este programa se implementará gradualmente con implementaciones iniciales que podrían comenzar a partir de 2023. La provisión de los primeros servicios y las pruebas en órbita de criptografía cuántica están planificadas para 2025. Se espera la implementación completa del sistema y su criptografía cuántica integrada para 2028.

¿El costo estimado del proyecto? 6 mil millones de euros. La contribución de la UE asciende a 2 400 millones EUR. El resto del presupuesto procederá del sector privado y otras fuentes del sector público (ESA, Estados miembros, etc.). «Este será un proyecto verdaderamente paneuropeo, que permitirá a nuestras muchas empresas emergentes y a Europa en su conjunto estar a la vanguardia de la innovación tecnológica»dijo Thierry Breton, Comisario de Mercado Interior, en un comunicado de prensa.

Compite con Estados Unidos, China y Rusia
Este proyecto se inició en diciembre de 2020: un consorcio de empresas, entre las que se encontraban Airbus Space y Arianespace, se encargó entonces de estudiar su viabilidad. Anteriormente, el comisario europeo Thierry Breton había dicho que era fundamental para la soberanía digital que la Unión Europea adquiriera su propia constelación de satélites dedicados a internet de banda ancha. Las megaconstelaciones, que se están desplegando actualmente, ya cuentan con el apoyo de Estados Unidos, China y Rusia. Europa debe dotarse de su propia tecnología para satisfacer las necesidades de hiperconectividad y la necesidad de conectividad segura. Y sobre todo no depender de jugadores extranjeros en este campo.

«Nuestra nueva infraestructura de conectividad proporcionará acceso a Internet de muy alta velocidad, servirá como reemplazo de nuestra infraestructura de Internet actual, mejorará nuestra resiliencia y ciberseguridad, y brindará conectividad a toda Europa y África»., dice Thierry Bretón. Asimismo, este sistema ofrecerá conectividad en el Ártico, considerada área geográfica de interés estratégico.

El objetivo es garantizar «acceso mundial ininterrumpido y a largo plazo a servicios de telecomunicaciones por satélite seguros y rentables». Las empresas privadas podrán ofrecer a ciudadanos, empresas y organismos públicos el acceso a esta red de comunicación, incluso en zonas remotas y sin conexión. Del lado del usuario del gobierno, esta conectividad a Internet satelital apoyará la protección de infraestructuras críticas, la vigilancia, las acciones externas y la gestión de crisis. Internet de las cosas, vehículo autónomo, educación, salud, conectividad en vuelo y en el mar,… Las salidas son múltiples.

Consideración de las comunicaciones cuánticas
Este sistema seguro de telecomunicaciones espaciales está diseñado para satisfacer las necesidades cambiantes. La Comisión añade que esta red tendrá en cuenta las últimas tecnologías y podrá integrar la infraestructura espacial europea de comunicación cuántica EuroQCI para permitir la transmisión segura de claves criptográficas.

Para ello debería surgir una asociación público-privada (APP). La Comisión asegura que “los actores del nuevo espacio podrán participar proponiendo una innovación tecnológica durante la fase de desarrollo y despliegue del programa así como, eventualmente, prestando servicios durante la fase de explotación”. La cuestión de un lanzador innovador es notablemente bastante abierta. Francia está tratando de fortalecer el ecosistema de nuevas empresas en el sector espacial, pero los altos costos y los tiempos de desarrollo bastante largos pueden asustar a los inversores.

Estos actores del nuevo espacio también podrán participar en la gestión del tráfico espacial. Un ámbito en el que la UE ha elaborado una comunicación conjunta del Consejo y el Parlamento destinada a definir este sector y sus necesidades, centrándose especialmente en el tema de los residuos. Cerca de 11.800 satélites se han puesto en órbita desde el inicio de la carrera espacial, según la Comisión. Solo 4550 están actualmente en funcionamiento, el resto son escombros. Del mismo modo, la proliferación de megaconstelaciones plantea ciertos interrogantes sobre la gestión de este espacio.