Sobre el papel, dos empresas han dominado el grabado de los denominados procesadores de última generación en ultravioleta extremo (EUV), la taiwanesa TSMC y la coreana Samsung.
Pero en un contexto donde la demanda de semiconductores está explotando -de ahí la escasez- y donde las ventas de Samsung en esta área están aumentando en volumen (+8%), el chaebol vacila Sus beneficios cayeron un 16% y su cuota de mercado un punto frente a un TSMC que pesaba más de la mitad (¡56%!) de los pedidos de chips del mundo en el primer trimestre.

Si bien Samsung está bien versado en el grabado de 7 nm, la compañía está luchando con los rendimientos para lanzar la producción en masa de EUV de 5 nm. Por qué ? Porque ella tiene un serio problema de maquinaria.
Más específicamente, parece que Samsung no puede comprar tantos escaladores EUV como a ella le gustaría. Solo una empresa en el mundo ha logrado desarrollar estas máquinas de última generación, la holandesa ASML, y TSMC ha puesto sus peones y se ha ocupado de su proveedor. Así, más del 70% de las máquinas EUV que salen de las fábricas de ASML van directamente a TSMC.
El actor taiwanés domina así la producción mundial de chips extrafinos y se convierte en el único proveedor de gigantes como Apple, AMD, Qualcomm, etc. de los chips que más dinero generan.

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Nikkei Asia, que destaca las dificultades de Samsung: su fábrica EUV de 5 nm aún no ha vuelto a la producción, ¡mientras que TSMC promete 3 nm a fines de 2022! – se preocupa por el gigante coreano. Porque si para el neófito pueden parecer importantes los 116.000 millones de dólares (104.000 millones de euros) de su plan decenal, TSMC va mucho más allá. También planea invertir al menos 100 mil millones de dólares… ¡en tres años!
Para mantenerse en la carrera, Samsung tendrá que ir mucho más allá. Una cuestión de supervivencia según Nikkei Asia, que señala que los pedidos de semiconductores (principalmente chips de memoria) y smartphones -que en parte dependen de los chips disponibles- representan el 60% de la facturación de los coreanos.

Fuente : Nikkei Asia