Las fobias a los perros son comunes. Temores exagerados ante ciertos humanos, el veterinario o incluso ante los petardos, estos miedos son difíciles de gestionar para los propietarios. Muy a menudo, tienen su origen en los primeros meses de vida del animal.

¿Un perro que se niega a ir al veterinario a riesgo de romperse el collar? ¿Quién huye o por el contrario se vuelve agresivo cuando se encuentra con hombres (y no con mujeres)? ¿Un animal aterrorizado por la aspiradora? El perro fóbico desencadenará manifestaciones de baja intensidad ante los estímulos habituales. La fobia a los perros es un estado patológico de miedo que es importante reconocer para poder tratarlo rápidamente.

¿Cómo se manifiesta una fobia en los perros?

Una fobia se define como un miedo excesivo a una situación objetivamente no peligrosa. Las fobias son comunes en los humanos: claustrofobia (miedo a los lugares cerrados), agorafobia (miedo a las multitudes), aracnofobia (miedo a las arañas), incluso emetofobia (¡miedo al vómito!).

Lo que menos se sabe es que este miedo patológico también puede afectar a nuestros amigos perros. Las fobias más comunes en los caninos son:

  • Fobias a los humanos o a cierto tipo de humanos (por ejemplo, hombres o niños)
  • Fobias hacia otros perros o ciertas razas
  • Fobias a ciertos animales
  • Fobias situacionales (visita al veterinario, transporte en coche, etc.)
  • Fobias a los ruidos fuertes (truenos, fuegos artificiales, disparos, etc.)
  • Fobias sobre un objeto en particular (paraguas, carrito de compras, etc.)
Fobias en perros: ¿cómo entenderlas, tratarlas y evitarlas?
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Estas situaciones desencadenarán manifestaciones de ansiedad y miedo fácilmente reconocibles: el perro mete la cola entre las patas, se aplana y baja las orejas. Sus pupilas están dilatadas. Puede buscar huir u ocultarse y, en ocasiones, orinar, defecar o vaciar sus glándulas anales.

Este pánico también es probable que provoque agresividad, especialmente en el caso de las llamadas fobias sociales (hacia ciertos humanos o perros). Los ataques por miedo se encuentran entre los más peligrosos porque el animal no se controla a sí mismo.

Poco a poco, la fobia en el perro empeora y el animal se anticipa a situaciones que lo asustan. Es el caso, por ejemplo, del perro que teme a los disparos y que comenzará a dar señales de miedo cuando su amo se vista para la caza. O el caso de un perro con fobia a los hombres que atacará a cualquier hombre humano que entre en la casa.

¿De dónde vienen las fobias a los perros?

Los veterinarios del comportamiento creen que ciertas fobias en los perros son un trastorno del desarrollo durante el período de socialización (aproximadamente de 1 a 4 meses). Es probable que también entren en juego factores genéticos que favorecen la aparición de la ansiedad.

Este es por ejemplo el caso del perro que nunca vio a un niño cuando era un cachorro. No socializado a esta categoría de individuo, el animal puede desarrollar miedo que, si no se trata (aunque se refuerce), se convierte en fobia. Cuando el cachorro ha estado confinado durante los primeros meses de su vida, puede, en el momento de la adopción, desarrollar un miedo generalizado a su nuevo entorno llamado síndrome de privación.

La fobia en los perros también tiene un origen traumático, por ejemplo, en caso de abuso, aprendizaje demasiado severo o experiencia dolorosa repetida (fobia veterinaria en perros).

Fobias en perros: ¿cómo entenderlas, tratarlas y evitarlas?
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¿Cómo tratar y prevenir las fobias en perros?

Para poder curar la fobia en el perro, ya debe estar identificada. Entonces, se deben evitar los castigos que solo empeoran la situación.

Las fobias en los perros no deben tomarse a la ligera. De hecho, estas manifestaciones exageradas de miedo pueden representar un peligro para el propio animal o para quienes lo rodean.

En caso de fobia grave y ocasional (fuegos artificiales, visita al veterinario), podemos utilizar un tranquilizante que actuará durante unas horas. En perros muy ansiosos, el tratamiento ansiolítico de fondo puede ser útil para permitir la implementación de una terapia conductual.

Este último es a largo plazo y se basa en diferentes técnicas:

  • Habituación: consiste en llevar progresivamente al perro fóbico al contacto con el objeto de su miedo. Si su perro tiene fobia a la aspiradora, puede, por ejemplo, dejarla tirada en medio de la sala de estar sin operarla durante varios días, luego hacerla funcionar a baja velocidad sin moverla durante unos minutos, aumentar la potencia la próxima vez, tira de ella unos metros y así sucesivamente…
  • Contracondicionamiento: consiste en vincular el estímulo que provoca ansiedad con otro placentero. Por ejemplo, si tu perro tiene fobia a los humanos, puedes ofrecerle una golosina cuando te cruces con alguien en la calle. Esto permite desviar su atención y sobre todo asociar el objeto del miedo (el humano) con algo placentero (el caramelo).
  • Sin refuerzo de los miedos: es importante no tomar a su animal en sus brazos o tratar de tranquilizarlo con palabras suaves, ¡esto solo empeora su convicción de que un gran peligro se cierne sobre él! En su lugar, continúe con sus asuntos como si nada hubiera pasado (a menos que su perro esté en peligro de lastimarse o atacar a alguien, por supuesto).
Fobias en perros: ¿cómo entenderlas, tratarlas y evitarlas?
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Para prevenir la fobia en los perros es importante ponerlos en contacto con un entorno rico y positivo en los primeros meses de su vida. La habituación también puede permitir anticipar ciertas fobias, como la de los disparos en los perros de caza, a las que se escucharán grabaciones cada vez más fuertes.

Las fobias en los perros no son fáciles de tratar, ¡pero el juego vale la pena para tener un compañero que esté bien en su lugar!

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isabel vixege

doctor veterinario

Fobias en perros: ¿cómo entenderlas, tratarlas y evitarlas?