Todos los lunes, Série Limitée da la palabra a un experto en bienestar. Esta semana, Julien Charles, terapeuta especializado en temas relacionados con las emociones, las relaciones amorosas y las adicciones, explica por qué avanzar físicamente permite avanzar mentalmente.

Ante la ansiedad, la preocupación, el agotamiento emocional ligado a los sucesivos encierros, la marcha se muestra como un remedio eficaz, sencillo y accesible para todos. El levantamiento de las restricciones de viaje a los 10 kilómetros es la oportunidad de volver a moverse, en un parque por una hora o en medio de la naturaleza por un período más largo. ¡Así que sal de tu casa y disfruta de la terapia de caminar!

Caminar calma la mente

Caminar nos permite ampliar nuestros horizontes ante los problemas de la vida. Al empujarnos a la acción, atenúa los sentimientos negativos, la rumiación mental: el ritmo sostenido de un pie delante del otro en ambientes naturales calma nuestras emociones y produce una profunda sensación de plenitud y armonía.

Nuestros miedos y nuestra ira tienden a centrarnos en nosotros mismos y hacernos perder el sentido de la realidad. El simple hecho de levantarse, de renunciar al encierro, de caminar afuera, permite salir de un pensamiento que da vueltas. Pocos pensamientos se resisten a caminar.

Caminar es bueno para la salud

Sabemos la importancia que tiene la actividad física en nuestra mente. Caminar también ventila el cuerpo. Tiene muchos beneficios para el corazón y la circulación sanguínea, para las articulaciones pero también para la digestión y la respiración. Ayuda a evacuar el estrés y limitar la tensión, a la vez que favorece el sueño.

Caminar es genial para recargar

Caminar nos pone en movimiento, lo que libera endorfinas. Caminar en la naturaleza puede así reducir los estados de ansiedad e incluso generar una mejor autoconciencia, permitiéndonos redescubrir nuestra pulsión de vida, nuestros deseos y nuestras necesidades profundas. En esto, caminar aporta más claridad y permite al menos respirar, incluso encontrar una solución que en un principio no habíamos pensado. Esta práctica es entonces como una reprogramación, como si fuéramos más fructíferos y nos renováramos poniendo un pie delante del otro.

El primer libro de Julien Charles, «Compostelle Therapy», será publicado por Ediciones Larousse el 12 de mayo.

julian carlos