Todos los lunes, Série Limitée da la palabra a un experto en bienestar. Esta semana, Catherine Malpas, naturópata, coach de estrategia nutricional y coautora del libro “Las 7 claves para una vida feliz y saludable” (ed. La Martinière, 2019) explica cómo combinar salud y actividad física.

Obtener beneficios musculares duraderos requiere un mínimo de tres meses de entrenamiento regular. Hacer ejercicio frenéticamente durante un mes, luego detenerse y luego comenzar de nuevo no es la solución adecuada y solo altera el cuerpo. Al cuerpo le gusta la regularidad y también sabe utilizar sus reservas. Nuestra masa grasa puede durar varias semanas sin comer, siempre que haya grasa para quemar el cuerpo la utilizará (1 kg de grasa puede durar 2,5 días sin comer).

A la pregunta de si se come antes o después del deporte, yo diría que para quemar grasas es mejor comer después del ejercicio por la digestión. Durante este último, el cuerpo hace fluir la sangre hacia el estómago mientras que durante el esfuerzo se dirige prioritariamente hacia los músculos. Lo que implica que el deporte y la digestión no son realmente compatibles.

Cuando haces ejercicio y quemas grasa, esta se evacua principalmente a través de los pulmones. De cada 10 kg de grasa perdida, 8,4 kg se eliminan en forma de dióxido de carbono (CO2) a través de la respiración. El resto pasa a través de la orina y la transpiración en forma de líquido.

Debes saber que el gasto energético diario total depende de tres factores:

1. El metabolismo básico: es el funcionamiento del cuerpo y de los órganos en reposo. El metabolismo básico representa la mayor parte de las calorías que gasta nuestro organismo: entre el 60 y el 75% del gasto energético total.

2. Termogénesis: mantener el cuerpo a 37°C en todos los climas. Representa alrededor del 10% del gasto total de energía.

3. Actividad física: viajes, actividades domésticas, profesionales, deportivas… Este gasto energético representa del 15 al 30% del gasto energético diario.

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