Todos los lunes, Série Limitée da la palabra a un experto en bienestar. Esta semana, Catherine Malpas, naturópata y coach de estrategia nutricional, explica cómo movilizar nuestros recursos para prevenir la enfermedad.

Como preámbulo al poder del cuerpo para curarse a sí mismo, para cualquier lector «escéptico», quería citar a Jeremy Howick, filósofo de la ciencia, investigador médico de la Universidad de Oxford y autor del best-seller Doctor You, las bases científicas de autocuración (ed. de l’Homme, 2019): “Si toda la ciencia médica que usamos hoy fuera indispensable, la raza humana no habría sobrevivido lo suficiente para descubrirla. Sin ninguna intervención médica, su cuerpo cura la mayoría de las infecciones, repara la mayoría de los huesos rotos y resuelve la mayoría de los episodios de depresión. Nuestro cuerpo produce su propia morfina, hormonas de crecimiento y hormona del placer (dopamina). Incluso tiene un tipo de célula llamada «célula asesina natural» que destruye virus no deseados y tumores malignos.

La capacidad de autocuración no es una creencia o una visión de la mente. Es una fuerza vital que todos poseemos. Todavía tienes que ser capaz de estimularlo. El cuerpo humano tiene unos 100.000 billones de células, de las cuales alrededor de 20 billones mueren cada día. Se renuevan inmediatamente gracias al proceso de regeneración inscrito en nuestros genes y los materiales que le proporcionamos, el alimento.

Todos los seres vivos han sido programados desde el principio de los tiempos para vivir con buena salud.

Desde nuestra infancia, todas nuestras llagas se curan en pocos días. La mayoría de los virus y otros portadores de infecciones son destruidos por las defensas naturales de nuestro cuerpo. Nos curamos casi como respiramos, ¡sin pensarlo! Nos curamos a nosotros mismos, sin tener ningún control sobre ello, mientras respiramos o digerimos. Gracias a mecanismos de autorregulación que permiten al organismo mantener sus constantes vitales (homeostasis) independientemente del entorno. Cuando hace frío, tiritas y tiritas, y esta reacción muscular calentará tu cuerpo, incluso si no te tapas.

Pero nuestros hábitos alimenticios y nuestro entorno han terminado bloqueando la estimulación de nuestros recursos naturales y privando así a nuestro cuerpo de su capacidad natural para curarse a sí mismo. De ahí la importancia de tomar el control de su estilo de vida. Esto pasa principalmente por la dieta, la actividad física y el descanso puntual del aparato digestivo.

Nuestro capital inmunitario nos llega directamente de la herencia genética de nuestros padres. Lo que significa que varía de un individuo a otro. No nacemos iguales…

La comida por sí sola no será suficiente para «curarnos», pero puede proporcionar al cuerpo las condiciones para la curación. De ahí la importancia de optar regularmente por una dieta antiinflamatoria.

Aparte de las razones genéticas o contagiosas, la patología es el resultado de nuestras violaciones de las leyes biológicas. La enfermedad es un estado: el estado de una persona cuyo cuerpo se ha desviado de su curso normal, un poco como un río desbordado.

Cuando los órganos de eliminación están sobrecargados (piel, riñones, hígado, pulmones, intestinos), las toxinas permanecen en el cuerpo. Para deshacerse de él, hará todo lo posible, provocando crisis de eliminación o crisis curativas. El cuerpo crea una «enfermedad» para curarse a sí mismo. Es un fenómeno de reacción, una manifestación del ensuciamiento de nuestra tierra.

Sus causas tienen siempre el mismo origen:

·ensuciamiento si no se elimina.

· la disminución de la vitalidad que ya no permite que los órganos los eliminen.

· Mal manejo del estrés, lo que conduce a la producción de toxinas en el organismo.

· contaminación, un veneno que debilita y altera la actividad celular.

Los 5 principios de Hipócrates para potenciar tu capacidad de autocuración

Saber como comer

Priorizar tanto una dieta viva (los alimentos crudos son la dieta viva por excelencia, está cargada de vitaminas, minerales, oligoelementos y enzimas imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo), vegetales (ricos en fibra para favorecer el buen tránsito) como proteínas ( esencial para la construcción de tejidos: músculos, huesos, órganos, renovación celular, funcionamiento de órganos, síntesis de enzimas, hormonas, etc.).

Sepa cómo recargar sus baterías

Nuestras reservas, glandulares y nerviosas, constituyen nuestra “batería de energía”. La energía vital ingresa al cuerpo a través de la piel (exposición al sol), ojos, pulmones (aire), tracto digestivo (alimentos crudos).

Saber eliminar los desechos metabólicos

Gracias a los órganos de eliminación: piel, riñones, hígado, pulmones, intestinos. La materia no eliminada (materia muerta) sobrecarga el organismo y disminuye la energía.

saber descansar

El descanso es necesario para que cualquier órgano se recupere. El descanso nocturno es el más beneficioso para el cuerpo cuando todos los órganos están en cámara lenta.

Saber manejar tu mente

Manteniendo el equilibrio y la armonía entre cuerpo y mente.

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catalina malpas