La concept store francesa saca a la luz los mejores productos cosméticos para ofrecer a sus clientes rutinas más limpias y eficaces.

A los 24 años, con su diploma de Essec recién en la mano, Juliette Lévy se embarcó en la aventura del emprendimiento para fundar un templo dedicado a la belleza. Tras varios años de búsqueda de la piel perfecta, se da cuenta de que buena parte de su dinero se destina a productos que, al final, acaban en el fondo de un cajón. Para ella, es la falta de asesoramiento y experiencia en muchas tiendas lo que conduce al mal consumo y quiere cambiar eso. Entonces decide crear un nuevo distribuidor y lanza Oh My Cream!, que se encarga de clasificar para quedarse solo con lo mejor. El concepto de tienda de belleza alternativa selecciona meticulosamente estos productos según su empaque, su fórmula y su precio, que debe ser razonable.

La visión de belleza de su equipo es limpia, eficiente y, sobre todo, experta en belleza. Cada producto ofrecido está sujeto a un análisis minucioso para garantizar que su composición sea irreprochable. El principal activo de Oh My Cream! es el apoyo de sus clientes gracias a los expertos en belleza presentes en las dieciocho tiendas repartidas por toda Francia. Cada asesor ha recibido formación para poder presentar mejor los productos y orientar a los clientes según sus necesidades y requisitos. Para un punto completo en la piel, una cabina de tratamiento está presente en la mayoría de las tiendas y ofrece a los clientes un agradable descanso de belleza.

Para los que prefieren quedarse en casa, la experiencia se vuelve digital gracias a la tienda online y las redes sociales. Los expertos en belleza guían a los clientes a través de las páginas del sitio web ofreciendo un servicio de diagnóstico en línea que permite una rutina a medida. Y en la cuenta de Instagram hay presentaciones de productos, consejos, pero también testimonios de mujeres con pieles diferentes. Suficiente para retener seguidores.

ohmycream.es

Alicia Cuartini