El fabricante de teléfonos inteligentes Xiaomi está provocando el lanzamiento de su próximo terminal Mi Mix. Destaca un ángulo tecnológico único: la presencia en su módulo de cámara de una lente “líquida”, una primicia en el mundo de los smartphones.
Ya utilizado en ciertas industrias, como cámaras de control ultrarrápidas para cadenas de suministro, cámaras aéreas o lectores de códigos de barras, la lente líquida se beneficia de propiedades increíbles.

Antes de aproximarnos a ellos, es necesario oponer su principio de funcionamiento al de una óptica con lentes “clásicas”. En sus cámaras, normales o integradas en smartphones, unas lentes son fijas y otras móviles. Se utilizan para variar la distancia focal (hablamos de zoom), para enfocar, o para estabilizar la imagen (en el caso de las ópticas estabilizadas, denominadas “OIS”).
Los dos primeros tipos de lentes son accionados por motores que implican no sólo un desgaste mecánico, sino también un cierto volumen necesario para el movimiento.

Una óptica de lente líquida no comprende una «fórmula» óptica que consta de varias lentes, sino un fluido, generalmente una mezcla de dos fases inmiscibles. Este líquido es sensible a una corriente eléctrica, esto se llama electrohumectación. Variando la tensión eléctrica aplicada a este líquido electrosensible, se varía la forma y por tanto las propiedades ópticas del líquido que actúa como lente.

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Los beneficios de tal óptica son, como se discutió anteriormente, enormes. Lo primero que interesa a los fabricantes de smartphones es buscar las dimensiones: su menor complejidad hace que los módulos de cámara sean más compactos. La pérdida de la parte mecánica hace que estos módulos no solo sean insensibles al desgaste mecánico –vida mucho más larga– sino también mucho más rápidos de desarrollar, ya que todo se hace en una simple variación de voltaje eléctrico.

Luego viene una propiedad de cierto tipo de lentes líquidas: la posibilidad de variar el rango focal y por lo tanto de actuar como un zoom. Si bien los zooms mecánicos periscópicos son malos (recolección de luz deficiente) y engorrosos (complejidad mecánica), un zoom de lente líquida es ciertamente más moderado en potencia, pero al mismo tiempo compacto, muy rápido y muy preciso.

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¿Cómo es que las lentes líquidas tardaron tanto en llegar a nuestros smartphones? Simplemente porque hay (hubo) límites que superar. El primero es la dificultad de crear grandes ópticas. Una lente líquida se basa en las propiedades de tensión superficial en la superficie de un fluido, propiedades que son difíciles de trasladar a dispositivos grandes.
Entonces, quien dice líquido dice sensibilidades. Sensibilidades a las vibraciones, que afectan a las propiedades ópticas del módulo (calidad de imagen). Pero también una sensibilidad a las condiciones de temperatura, con riesgos de congelación en particular.

Además de las limitaciones de estanqueidad absoluta que exige el envasado de un líquido, todas estas razones han limitado el despliegue de la óptica de lentes líquidas a campos y productos muy industriales o profesionales.

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Pero Xiaomi y sus proveedores parecen haber superado algunas o todas las limitaciones de esta tecnología. Y el campeón chino se prepara para lanzar el primer dispositivo masivo que incorpora una lente de este tipo. Prueba de que lejos de limitarse a un papel de ensamblador de tecnologías en productos con márgenes moderados, Xiaomi, envalentonada por su progreso interno en I+D y por la retirada parcial de Huawei en determinados mercados, ha decidido dar un paso adelante en el terreno de la fotografía.

Ahora queda por evaluar las cualidades de este primer módulo de cámara de lente líquida durante una, esperamos, muy próxima prueba.