A medida que las fábricas comienzan a surgir y algunos de los efectos de la escasez de semiconductores comienzan a desaparecer, sí, ¡estamos comenzando a encontrar algunas tarjetas gráficas a precios decentes! – la guerra en Ucrania podría hundir una vez más esta industria en el caos.

Porque este país centroeuropeo también produce gases críticos en la producción de chips: neón y criptón. Produciendo respectivamente el 50% y el 40% del volumen mundial de estos dos gases, el país que hoy sufre el ataque del ejército ruso es así un eslabón clave en la fabricación de semiconductores.

Utilizados directamente en el proceso de litografía (el «diseño» del chip sobre la «oblea» de silicio) o en los procesos de ionización de la superficie, los dos gases son tan preciosos que el anuncio de la invasión bastó para disparar los precios. Si no se sabe cuándo se detendrá el aumento, la industria recuerda que la anexión de Crimea en 2014 había multiplicado por seis los aranceles. Y debido a la amenaza de guerra, incluso antes del lanzamiento de la operación, el precio del criptón cayó de $1,73-2,59 por litro en 2021 a $8,64 por litro a fines de enero de 2022.

Hermosas sobras soviéticas

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Aunque se produjeron importantes inversiones tras la invasión de Crimea –el grupo Linde invirtió 250 millones de dólares en Texas en 2016–, lo cierto es que la industria ucraniana sigue siendo la principal productora de estos dos gases a nivel mundial.

Un poder heredado de la época soviética: los altos hornos de Kryvyi Rih, una de las ciudades más contaminadas de Ucrania, fueron una joya industrial de la URSS. Una fábrica que produce y purifica grandes cantidades de acero, proceso del cual el neón es un subproducto. Pero a medida que las fuerzas rusas se acercan (la planta de energía nuclear de Zaporizhia, controlada por Rusia, está a solo 200 km), la presión sobre esta y otras plantas aumenta.

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Los analistas hablan de seis a ocho semanas de reserva por parte de los distintos jugadores (TSMC, SK Hynix, etc.). Pero esta vez, parte de la esperanza viene de China, el otro gran productor de estos gases. Todos los colectivos que tengan fábricas en su suelo deberían poder seguir abasteciéndose de forma garantizada. Para otros, será una batalla de precios. Y al final de la cadena, aún más dificultades que superar para seguir produciendo chips.

Fuente : Tiempo financiero (a través de Ars Technica)