Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, lo proclama alto y claro: los mensajes de WhatsApp son tan seguros que nadie más, ni siquiera la empresa, puede leer una palabra. Y para agregar: No vemos ningún contenido en WhatsApp Desafortunadamente, la realidad es diferente y, a pesar del cifrado de extremo a extremo, el contenido de los 2 mil millones de usuarios de WhatsApp no ​​siempre está a salvo de miradas indiscretas.

Según nuestros colegas de ProPublica, más de 1000 empleados externos son responsables de analizar millones de contenido de los usuarios de WhatsApp. Para ello, utilizan un software específico de Facebook. ¿Qué mensajes están monitoreando estos empleados que trabajan en Austin, Dublín y Singapur?

Cualquiera que haya sido marcado por los usuarios de WhatsApp como inapropiado. El contenido sospechoso primero pasa por sistemas de inteligencia artificial para una clasificación inicial, antes de llegar a las pantallas de los empleados. Juzgan rápidamente un mensaje privado, una imagen o un video en menos de un minuto y determinan si cumple con criterios que van desde spam y posible conspiración terrorista hasta fraude y pornografía infantil.

No hay moderación según WhatsApp

Estos métodos, que no respetan la privacidad de los usuarios, han sido objeto de una denuncia presentada por un denunciante ante la SEC (organismo federal estadounidense para la regulación y supervisión de los mercados financieros) en Estados Unidos, pero esta última no ha tomado alguna acción. El director de comunicaciones de WhatsApp, Carl Woog, ha reconocido la existencia de estos procesos, pero refuta el término moderación. Por otro lado, está admitido oficialmente para Instagram y Facebook, con 15.000 moderadores que examinan el contenido -aquí sin cifrar- para encontrar posibles abusos.

Según los informes, Facebook también minimizó la cantidad de datos de usuario que recopila WhatsApp. Así, los metadatos y los registros no cifrados pueden comunicarse a los organismos encargados de aplicar la ley, por ejemplo, el Ministerio de Justicia. Por ejemplo, los datos proporcionados por WhatsApp permitieron a los fiscales de EE. UU. construir un caso contra un empleado del Departamento del Tesoro. Este empleado había divulgado documentos confidenciales para denunciar cómo circula el dinero sucio en los bancos estadounidenses.

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Para WhatsApp no ​​hay dilema, como dijo uno de sus directivos: Podemos tener absolutamente seguridad para las personas con encriptación de extremo a extremo y trabajar con las fuerzas del orden para resolver delitos. Los usuarios pueden ver las cosas de otra manera y, ya frustrados por la obligación de compartir sus datos con Facebook, excepto en la UE, optarán por otras aplicaciones de mensajería.

Fuente : ProPública